Un jardín vertical preservado se hace con musgo y plantas naturales que han pasado por un proceso de estabilización: se les sustituye la savia por una solución a base de glicerina, así que mantienen el aspecto, el tacto y el color de lo vivo, pero sin riego, sin luz y sin mantenimiento. A cambio, no resisten la intemperie — por eso son una solución exclusivamente de interior.
Es la técnica con la que empezamos y la que más dominamos: musgo plano como base, musgo liquen y musgo bola para textura y color, flores y ramas preservadas como acento. Se usa tanto en cuadros decorativos como en muros enteros — oficinas, clínicas, restaurantes, viviendas.
Si tu proyecto va a estar expuesto a la lluvia o al sol directo, la alternativa es el jardín vertical artificial.
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