Jardines verticales y proyectos de musgo preservado en Murcia

Hace 29 años me mudé a Murcia con un prejuicio en la maleta: «Es un secarral», piensas si no viste las montañas que alcanzan hasta Jaén y Granada. Aquí empecé a crear murales de musgo, con ramas de la Sierra de Carrascoy y piedras del río Segura. Materiales naturales para obras de arte que bajan pulsaciones.

Lo que nació de mi pasión por pintar paisajes de joven, y de tardes con amigas recogiendo ramas del bosque de Yeste, se mudó a un estudio en Floridablanca donde nadie sabía aún qué es un jardín vertical.
En una ciudad pequeña donde el boca a boca lo hace todo, contamos la historia montando catas de vino y queso.

Costó que me empezaran a comprar jardines verticales en Murcia. Y no por tradición: el Bando de la Huerta, las Fiestas de Primavera, la Batalla de las Flores… Pero esas se lucen y mueren. Solo pude comenzar a hacer jardines de musgo en proyectos de interiorismo y reformas que yo misma dirigía.

El bloom de los jardines de musgo en Murcia llegó finalmente hace solo unos años, tras el Covid. Antes los murcianos cerraban sus balcones. Después del confinamiento, querían terrazas mas grandes. Quitando espacio al salón para dárselo al exterior, donde les proponía instalar jardines verticales.

Yo no fui pionera en reverdecer la Región de Murcia. En 1889, Sierra Espuña era un pedregal. Siglos de tala para hornos y astilleros dejaron montes calvos que no retenían las trombas de lodo que inundaban la capital. Sepultando barrios a metros bajo el suelo, como el yacimiento de San Esteban y la base de su palacio.

El ingeniero de montes Ricardo Codorniu plantó millones de pinos para frenarlo. Ganándose el título de apóstol del árbol. Ahora mis bonsáis y árboles preservados para hogares, oficinas y hostelería, vuelven a recuperar espacios verdes allá donde el progreso los elimina.

El ayuntamiento de Murcia gasta cada mes un dineral en cubrir la ciudad de flores que acaban mustias a los 60 días. Mientras, en el interior de otra oficina, hay un frondoso jardín vertical de musgo preservado como el primer día, sin una gota de riego. Porque las plantas preservadas ni se secan ni se tiran.

Este es mi hogar desde hace más de media vida. Aquí eché raíces, nacieron mis hijos y los vi crecer. Con el tiempo me olvidé de cuándo llegué y empecé a sentir que soy de aquí. Hoy devuelvo en cada jardín todo el cariño que Murcia me ha dado.

Jardines y proyectos hechos en Murcia:

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