Sobre una pared blanca cuelga un campo de golf en miniatura: banderita 18, bola blanca, arena fina y taludes de musgo. Quien entre a dormir esa noche tal vez no juegue al golf. Pero hereda el hoyo.

Es un encargo de Beatrice, gestora de la marca de apartamentos turísticos Stays By Salvaje. Ella elige qué impresionará a los inquilinos sucesivos cuando lleguen. Mientras amuebla y decora pisos, propone variaciones de jardines verticales como upsell al propietario.








Las tres piezas que ha pedido esta vez siguen lógicas distintas. El hoyo 18 nace de una foto que la propia gestora tenía en su casa. El cuadro de curvas en musgo bola responde a un apartamento de estilo nórdico predecible. La colmena de siete hexágonos de 30 cm consta de mezclas tonales propias y composiciones individuales.

Cada apartamento está orientado a satisfacer el gusto de diversos inquilinos y propietarios. No hay catálogo cerrado, sino una dirección de arte unificada bajo el código del musgo preservado. La última pieza —los hexágonos— va montada sobre planchas de PVC ligero con cinta de fieltro verde rematando el borde, y detrás cintas de doble cara de alta resistencia. Ni un tornillo. Se pegan en la pared como un póster. Y se despegan igual de rápido si el inmueble cambia de uso.

