Una empresa informática estrena oficinas en Murcia. Hay pantallas, servidores, y paredes blancas pidiendo un toque verde. El seto artificial, más económico por metro cuadrado, es buena opción para cubrir zonas amplias, pero pierde en volumen y riqueza respecto a un jardín vertical natural. Por eso los personalizo con plantas preservadas reales.

Me atreví a integrar vegetación preservada de gran volumen en la oficina: hojas grandes que generan sombras para romper la planicie, dejando piezas muy inmersivas. Y en la sala de reuniones, inserté pelotas de musgo rojo, naranja y amarillo mostaza —los mismos tonos otoñales de la marca— que dotan al jardín artificial de aspecto natural.


Mi pieza favorita vive sobre una jardinera de mármol: el bonsái preservado de medio metro de altura, con 15 copas de musgo subiendo escalonadas por la inclinada y retorcida silueta del tronco. Una escultura biofílica complementaria a la griega que ya tenían. Un cliente que viene a firmar escanea el entorno en busca de autenticidad; ve el bonsái con sus raíces al entrar, y asume todo el ecosistema como un conjunto coherente y real.
Ficha técnica
- Tipo: jardines verticales artificiales + bonsái natural.
- Lugar: TK Analitics, Murcia.
- Materiales y piezas: musgo manta, musgo bola, piedras, seto artificial, pelotitas de musgo, plantas preservadas y plantas artificiales.
- Encargo: mitigar la frialdad del nuevo local y mejorar la experiencia del empleado.


