Naoos

Cojo un par de espigas de trigo, limpio los tallos de escamas sueltas, y las clavo en vertical. Cojo otro par y repito a un centímetro. Otra. Otra. Y otra más. Cientos de veces. Miles de espigas. Hasta cubrir cualquier hueco. Mezclando tonos y alturas para imitar variación natural. Lo que se está plantado realmente es paciencia. Lo que el cliente percibe es un campo en el local.


En la clínica capilar Naoos, en Calpe (Valencia), se hacen injertos cabello a cabello. El parecido entre lo que hace el cirujano y lo que hicimos nosotras no es accidental: ambos implantamos superficies hasta que el ojo lea densidad. El paciente nota el paralelismo. Su mirada se detiene en la textura del trigo, confiando en que allí sabrán poblar su cabeza, folículo a folículo, con la misma frondosidad.


El estuco italiano terroso y los tallos de tonos dorados, renuncian al trillado y aséptico blanco de un centro estético estándar, abrazando un wabi-sabi de secano mediterráneo. El banco curvilíneo nace con un hueco donde alojar las espigas preservadas. Que también en el suelo de la entrada forman parte estructural. Desde el primer boceto, la arquitectura les hizo sitio.


Ficha técnica

  • Tipo: dos jardineras integradas de trigo.
  • Lugar: Naoos, nueva clínica de injertos capilares en Calpe (Valencia).
  • Materiales: espigas de trigo preservadas.
  • Encargo: decorar la sala de espera y el escaparate del local con vegetales integrados en la propia obra de estuco.

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